Llegamos el 16 de marzo de 2025 y esa misma tarde vimos el primer atardecer en Playa Ramírez. Vivimos en Pocitos, en un departamento enorme y hermoso: USD 1.000 por mes entre los dos.
Fue increíble. Vivía chill, laburando remoto, y todos los días caminaba y tomaba mate en las playas de la Rambla.

Los fines de semana salíamos a conocer: Ciudad Vieja, la feria de Tristán Narvaja, El Prado con el Jardín Japonés y un festival de comida en la calle. Fuimos a ver a Nacional al Parque Central y a Peñarol con niebla, con un amigo uruguayo.

En abril nos fuimos tres noches a Cabo Polonio, que terminó siendo mi lugar número 1: un pueblo sin luz eléctrica, al que se entra en camión por las dunas, donde vimos el atardecer los tres días y la Vía Láctea a la noche.

Un año después volvimos a Colonia, un fin de semana largo: casco histórico, atardecer sobre el río con una copa y una mañana en una bodega.

