Llegamos en bus desde Podgorica a media tarde y nos metimos en el casco viejo, donde dormíamos.
A las 18:20 arrancamos a subir a la fortaleza: escalones, ruinas, un túnel y, arriba de todo, la bandera con la bahía abajo. Llegamos cerca de las siete y bajamos con el atardecer.

A la noche comimos risotto negro en el casco, y a la mañana siguiente, antes del bus a Budva, caminamos por la costa de la bahía.












